¿Qué es una gastrostomía?
Cuando una persona no puede alimentarse por boca de forma segura o suficiente, ya sea por una enfermedad neurológica o por problemas mecánicos en la garganta o el esófago, se necesita una vía alternativa para asegurar su nutrición. En esos casos, la alimentación enteral (a través de sondas) se vuelve fundamental.
Inicialmente, suele colocarse una sonda nasogástrica, que se introduce por la nariz hasta el estómago. Aunque cumple su función, con el tiempo puede generar molestias o complicaciones: obstrucciones, salidas frecuentes, lesiones en la nariz, sinusitis, entre otras.
Cuando se prevé que el soporte nutricional será necesario por más de 4 a 6 semanas, la alternativa más segura y cómoda es la colocación de un Botón Gástrico.

Vivir con un botón o sonda gástrica: lo que no se dice
Sabemos que la colocación de una sonda o botón gástrico puede generar inquietud, tanto en el paciente como en su entorno. No es solo un procedimiento: es un cambio importante en la vida diaria.
Al principio, es normal sentir preocupación por cómo afectará la rutina: el cuidado del dispositivo, la higiene, el momento de las comidas, o incluso la relación con otras personas. Muchas familias tienen dudas sobre si podrán manejarlo en casa. Lo cierto es que, con una correcta indicación médica, un seguimiento adecuado y una guía clara, la alimentación por gastrostomía puede ser segura, sencilla y compatible con una vida digna, activa y en casa.
¿En qué consiste?
La gastrostomía percutánea es un procedimiento mínimamente invasivo que consiste en colocar una sonda directamente en el estómago a través del abdomen. La intervención se realiza con anestesia local y sedación leve, en un entorno quirúrgico controlado.
Esta sonda externa, hecha de silicona, permite administrar fórmulas nutricionales, líquidos y medicamentos de forma segura y sin dolor.
Luego de aproximadamente 8 semanas, la sonda se reemplaza por un botón gástrico: un dispositivo discreto, cómodo y de bajo perfil que facilita el cuidado y mejora la calidad de vida del paciente.
¿Cuándo se indica?
La decisión de colocar una gastrostomía se toma de forma individualizada, siempre con una evaluación médica cuidadosa.
Principales indicaciones:
- Disfagia neuromotora, por enfermedades como:
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Demencias avanzadas
- Esclerosis múltiple
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
- Traumatismos craneoencefálicos
- Disfagia mecánica, por causas como:
- Tumores de cavidad oral, faringe o esófago
- Estenosis por cáusticos
- Lesiones post-radioterapia
- Perforaciones o fístulas esofágicas

