Hernia Hiatal ¿Qué es?

La hernia hiatal se produce cuando una parte del estómago se desplaza hacia el tórax, atravesando una abertura natural en el diafragma llamada hiato esofágico.

El diafragma es un músculo que separa el pecho del abdomen, y esa pequeña abertura permite que el esófago conecte con el estómago.

Cuando el hiato se agranda o se debilita, parte del estómago puede ascender, generando molestias y problemas digestivos.

Para muchas personas, vivir con una hernia hiatal puede parecer algo menor, pero los síntomas pueden afectar profundamente la vida diaria.

Comer puede volverse incómodo. El ardor constante después de cada comida, la sensación de ahogo al acostarse o el dolor torácico pueden alterar el descanso y generar ansiedad.

Muchas personas deben modificar sus hábitos: dormir con el torso elevado, evitar ciertos alimentos, comer porciones pequeñas. A veces, incluso dejar de disfrutar de lo más simple: sentarse a comer sin malestar.

No hay causa única. A menudo, se combinan factores como:

  • Aumento crónico de la presión intraabdominal (obesidad, tos crónica, esfuerzo físico constante).
  • Debilidad del tejido del diafragma o del hiato esofágico.
  • En algunos casos, alteraciones congénitas del colágeno o enfermedades que lo afectan.

Con el tiempo, esta debilidad favorece que el estómago suba hacia el tórax, lo que puede alterar la función digestiva y respiratoria.

Las hernias pequeñas pueden pasar desapercibidas o manifestarse solo como reflujo gastroesofágico (ERGE), una sensación de ardor o acidez detrás del esternón, especialmente después de comer o al acostarse.

Cuando la hernia es de mayor tamaño, los síntomas pueden incluir:

  • Dolor o presión en el pecho (que puede confundirse con dolor cardíaco).
  • Dificultad para tragar.
  • Náuseas o vómitos.
  • Sensación de saciedad precoz (comer poco y sentirse lleno).
  • Falta de aire o sensación de opresión abdominal.

El diagnóstico se realiza mediante estudios que permiten observar directamente la anatomía del tubo digestivo:

  • Endoscopia digestiva alta: Permite visualizar el esófago y el estómago desde adentro. Ayuda a detectar si hay esofagitis (inflamación por reflujo) y si existe una hernia hiatal. También permite tomar biopsias si se sospechan otras enfermedades.
  • Tránsito esófago-gástrico con contraste: Se trata de una radiografía dinámica que muestra cómo pasa un líquido desde el esófago al estómago, y revela si parte del estómago ha ascendido hacia el tórax.