La acalasia es un trastorno poco frecuente que afecta la motilidad del esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago. En condiciones normales, los músculos del esófago se contraen y relajan en forma coordinada para permitir el paso de los alimentos hacia el estómago.
En las personas con acalasia, este proceso se ve alterado: el esfínter esofágico inferior no se relaja adecuadamente, lo que dificulta el paso de los alimentos y líquidos, generando síntomas molestos y progresivos.

Cuando comer deja de ser algo simple
Para quienes viven con acalasia, actividades tan cotidianas como compartir una comida, salir a cenar o simplemente tragar un sorbo de agua pueden volverse un desafío.
Muchas personas sienten miedo o vergüenza de atragantarse en público, evitan ciertos alimentos o prefieren no comer frente a otros. La regurgitación inesperada, especialmente al acostarse, puede afectar el descanso y generar angustia.
No es solo un problema físico: es una condición que modifica rutinas, relaciones sociales y calidad de vida.
Como profesionales sabemos lo difícil que puede ser convivir con estos síntomas, y también que muchas personas llegan al diagnóstico después de un largo camino de dudas e incertidumbre.
La buena noticia es que la acalasia tiene tratamiento, y hoy contamos con técnicas seguras, mínimamente invasivas y altamente efectivas que pueden mejorar notablemente tu calidad de vida.
Si vivís con estos síntomas, no estás solo. Estamos acá para ayudarte a encontrar una solución, con una evaluación completa y un tratamiento personalizado que te permita volver a comer sin miedo y recuperar tu bienestar diario.
Causas de la Acalasia
La causa exacta de la acalasia no se conoce con certeza, pero se cree que está relacionada con una alteración en los nervios que controlan el movimiento del esófago. Esta disfunción impide que el esfínter esofágico inferior se relaje correctamente. En la mayoría de los casos, no hay una causa identificable específica, por lo que se considera una condición de origen desconocido o idiopático.
Síntomas de la Acalasia
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, y tienden a avanzar gradualmente. Los más comunes incluyen:
- Disfagia: dificultad para tragar tanto alimentos sólidos como líquidos. Es el síntoma más característico, y puede acompañarse de episodios de atascamiento de la comida.
- Regurgitación: retorno de alimentos no digeridos desde el esófago hacia la boca, especialmente después de las comidas o al acostarse.
- Dolor torácico: de tipo opresivo, que en algunos casos puede simular un dolor de origen cardíaco. Puede irradiarse hacia la mandíbula o el hombro.
- Pérdida de peso: como consecuencia de la dificultad para alimentarse de forma normal.
¿Cómo se diagnóstica?
El diagnóstico de acalasia puede retrasarse, ya que se trata de una enfermedad poco común y a menudo subestimada. Sin embargo, existen estudios específicos que permiten detectarla con precisión:
- Manometría esofágica: se realiza mediante una sonda que mide la presión dentro del esófago y del esfínter esofágico inferior, evaluando su funcionamiento.
- Tránsito esofagogástrico: estudio con rayos X que observa el paso de un líquido de contraste a través del esófago hasta el estómago, permitiendo detectar alteraciones en la anatomía y el vaciamiento esofágico.


